Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Querido lector:
«Cuando los hombres célebres han escrito grandes obras, alguien se encarga de escribirles su biografía, pero generalmente como homenaje a su memoria. Yo, que no soy célebre, no espero correr la misma suerte, pues sé que antes o después de morir poco o ningún caso se me ha de hacer.

«Pero quisiera ver escrita mi biografía de ocultista y, como dada mi poca importancia nadie la querrá escribir, he resuelto hacerlo yo mismo; eso tiene por lo menos la ventaja de que saldrá exacta, pues la conozco mejor que nadie.

Texto recomendado de la semana:

Cuando Cristóbal Colón atravesó las vastedades del océano, siguiendo una nueva ruta, era artículo de fe, impuesto por la Iglesia, que la tierra era plana. Colón, amén de derrumbar esa creencia errónea, descubrió un nuevo mundo. Esto se repite todas las veces que el hombre marcha hacia lo desconocido y al avanzar hacia lo desconocido nos llega una infinidad de
cosas preciosas, procedentes de su heroica hazaña.

Todas las religiones poseen un sistema más o menos mitológico. Un estudio imparcial de todas ellas revela una semejanza muy notable en su origen. Esto se explica por el hecho de ser la imaginación y el profundo sentir espiritual, factores principales en todas las enseñanzas religiosas. Produce más beneficios un apego a las emociones que al intelecto, aunque muchos de los fundadores de religiones hubieran sido hombres de gran intelectualidad y conocimiento.

Texto recomendado de la semana:

Si nuestros pensamientos fuesen palpables para todas las personas nos avergonzaríamos de irradiar tanto pensamiento sensual, de odio, de envidia, de cobardía, etc. El derecho, sin embargo, de pensar y la seguridad de que nuestros pensamientos no son aparentemente perceptibles nos da la oportunidad para pensar desenfrenadamente y así lo hacemos, sin
apercibirnos de que ellos, tarde o temprano, nos acusarán por sus frutos.

La simiente de las condiciones adversas de la vida son los pensamientos negativos y destructivos. Podemos desde ahora comenzar a pensar bien seguidos, no obstante, de condiciones adversas que pueden reaparecer meses más tarde. Son simientes que fueron sembradas en el campo y tienen que dar su fruto. Sin embargo, con el tiempo y la invariabilidad, este pensar dejará nuestro campo mental limpio, más o menos, para que nuestra simiente de bien nos traiga opíparas cosechas de alegría, abundancia y bienestar.

Texto recomendado de la semana:

Decimos que el pensamiento es creador, sin embargo, ese pensamiento profundo, dominante, que lanza sus raíces en el subconsciente. Cuando las condiciones le son propicias, tarde o temprano tales pensamientos se manifiestan y dan su fruto, según su clase, porque pensar es sembrar y quien siembra recoge de acuerdo a lo que sembró.

Si nuestros pensamientos fuesen palpables para todas las personas nos avergonzaríamos de irradiar tanto pensamiento sensual, de odio, de envidia, de cobardía, etc. El derecho, sin embargo, de pensar y la seguridad de que nuestros pensamientos no son aparentemente perceptibles nos da la oportunidad para pensar desenfrenadamente y así lo hacemos, sin
apercibirnos de que ellos, tarde o temprano, nos acusarán por sus frutos.

Texto recomendado de la semana:

Los problemas de la vida son muy variados y algunas veces nos enfrentamos con algunos que son difíciles de resolver. Muchas veces el sufrimiento y la ansiedad para resolver un problema nos causan una perturbación mental que solamente agrava más la situación. Esa
perturbación nos agota hasta tal punto que llegamos a temer por el futuro y a ver en él un oscuro maremagnum.

Muchos dicen: «Si no fuera por eso, yo haría aquello». No es la condición que acusan lo que les impide realizar sus deseos, sino que lo que les estorba es algo que llevan dentro de sí mismos. La condición o circunstancia no es más que un mero incidente propio de la vida –es tan solamente un resultado. Entretanto, lo que en verdad interfiere, yace dentro de ti mismo.

Texto recomendado de la semana:

El objeto de esta lección es aclarar la finalidad de la Oración. La Oración ha sido y es, generalmente, mal comprendida y sobre todo mal practicada. A consecuencia del uso que se hace de la Oración, en público o en privado, y de la errónea interpretación de su finalidad, muchos la consideran una práctica infantil e inadecuada a hombres y mujeres inteligentes.

Como hemos dicho, la Oración y el Silencio son una misma cosa y ambos deben penetrar en nuestra consciencia o en nuestro íntimo y así establecer perfecta comunicación con la Mente Universal o Inteligencia Divina.

Texto recomendado de la semana:

Espero que todos los estudiantes en este curso lean y estudien repetidas veces cada lección, no porque sea difícil comprenderlas, sino porque la repetición es necesaria en este caso, y más aún cuando se trata de prácticas que en otras lecciones subsiguientes encontrarán.

Las cosas reales y la verdad misma se pueden entender por el estudio, no obstante JAMAS se pueden SENTIR sin la práctica. Por ejemplo: Conocer el Bien, lo que es Bueno, por medio de libros que traten de esa virtud es relativamente fácil, no obstante para sentir en el corazón y en lo más profundo del alma lo que es el Bien, es necesario hacerlo.

Texto recomendado de la semana:

Pensemos intensamente que poseemos mucha Vida y que la manifestamos mental y psíquicamente a través de nuestros pensamientos y de nuestros actos. Retengamos ese pensamiento procurando mantenerlo constantemente. No dejemos que el pensamiento nos huya; conservémoslo siempre en la mente. Repitamos la frase «YO ESTOY VIVO», cuando despertamos por la mañana, al medio día y por la noche antes de dormirnos, durante el día y siempre que sea posible o por lo menos cada hora.

El Yo interno está constantemente cerrado en la cáscara o envoltura que le pone nuestro Yo externo. A pesar de esto no es posible retenerlo en nuestra imaginación, no obstante esta a nuestro alcance, cuál es nuestra propia fisonomía, en sus más vivos detalles. Conocemos a los demás que nos rodean y por eso podemos decir que fulano se parece a zutano, pero jamás
diremos que nosotros mismos nos parecemos a alguien.