Karl Von Eckartshausen

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Autor de La Nube sobre el Santuario y de De las Fuerzas Mágicas de la Naturaleza, nació en el castillo de Haimhausen (Baviera) el 28 de junio de 1752, y murió en Munich el 13 de mayo de 1803 (2). Hijo ilegítimo del conde Karl von Haimhausen y de María Anna Eckart, la hija de su intendente, llevaría el nombre de su padre y un apellido inventado que reúne los apellidos paterno y materno: Eckartshausen.

Tras una infancia bastante desgraciada y a causa de su nacimiento poco convencional, el joven Karl Eckartshausen no sería ennoblecido hasta acabar sus estudios universitarios pudiendo llamarse en lo sucesivo Karl von Eckartshausen. Nuestro autor, que recibió una educación muy esmerada y siguió con provecho sus estudios, llegaría a ser uno de los escritores más fecundos de todo Alemania y una de las figuras más importantes, sino la más, de la teosofía cristiana.

Dotado de una sensibilidad fuera de lo común, su vida se vio influenciada desde su más tierna infancia por lo mágico, por lo sobrenatural. Sabemos que, a partir de los siete años tuvo sueños y experiencias muy importantes para su vida interior, cuya interpretación le sería proporcionada por sueños posteriores. Como escribiría él mismo a otro gran teósofo, Kirshberger, «la luz que brilla en las tinieblas me proporciona el conocimiento de las cosas ocultas». La luz será precisamente una de sus obsesiones, a la que dedicará opúsculos enteros. En La Nube sobre el Santuario nos explica que «así como la luz exterior nos ilumina por el camino de nuestra peregrinación, la luz interior nos ilumina por el camino de la salvación». Podemos, pues, hablar de una «Teosofía de la Luz», incluso de una «Filosofía de la Luz», basadas en su experiencia y en su contacto con la realidad trascendente. En el texto que presentamos, Eckartshausen afirma categóricamente que «mediante la luz hallará el mago sabiduría y fuerza» y que «la luz que conocemos en este mundo caído es sólo un reflejo, un préstamo de los sentidos y puede conducir al conocimiento o a la ciencia, pero nunca a la sabiduría».

Para Eckartshausen, «la luz física percibida por el hombre no es la verdadera luz, sino únicamente un símbolo de nuestra patria celeste».

En 1770, Eckartshausen se matriculó en la Universidad de Ingolstadt, dirigida por jesuitas, donde permanecería unos tres años. En 1774, tras unos estudios particularmente brillantes, obtuvo el Absolutorium.

En 1776, seguramente gracias a las influencias de la familia paterna (su padre era consejero privado del Príncipe Elector), obtiene el puesto honorífico, pero escasamente remunerado de Consejero Aulico, estrechamente relacionado con las actividades de tipo jurídico a las que se dedicaría a partir de 1779.

En este mismo año se casó con Genoveva Quiquérez, de oscuro origen, que fallecería al cabo de dos años. En 1781 se casa de nuevo, con Gabriela von Wolter, hija de Johann Anton von Wolter, médico personal del Príncipe Elector, Karl Theodor, y director de la facultad de Medicina de la Universidad de Ingolstadt. Al poco tiempo nace el fruto de este matrimonio, Sophia Teresia Gabriela.

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