Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

El mundo que conocemos es el jardín de infantes del espíritu. Aquí las almas infantiles son instruidas en las realidades por medio de las irrealidades. De la misma manera que cortar figuritas o hacer barquitos de papel es el primer paso en la educación del niño, las cosas aparentemente muy ale jadas de la verdad modelan, en una forma misteriosa, el carácter del hombre según líneas de conducta que más tarde lo llevarán a la sabiduría.

El Cuerpo Mental. En los tiempos presentes este es el vehículo más elevado del hombre, salvo unos pocos Adeptos y Maestros muy adelantados que actúan conscientemente en el cuerpo búdico. En la mayoría de la gente, el cuerpo mental aparece como una nube amarilla que rodea la cabeza y los hombros. Cuanto mayor es la fuerza de pensamiento de la persona, tanto más organizado es el cuerpo mental.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

De noche, en los cementerios se ven en el aire esferas de luz fosforescente y onduladas colgaduras de fósforo; porque el cuerpo humano cuando se desintegra, crea una niebla luminosa. Los antiguos pueblos daban a esta niebla luminosa el nombre de sombra, o aparición. Decían también que las sombras de los hombres recorrían los senderos de su pasado, como el fantasma del padre de Hamlet se paseaba por las murallas almenadas de su castillo.

En estas esencias de la Naturaleza, viven también seres que se visten con esos cuerpos que se disuelven lentamente, como un actor se pone un traje de disfraz o lleva una máscara. Estos disfrazados son generalmente los elementales del éter.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Al hombre le fue concedido, como a su Dios, ser un creador. La chispa de vida que tiene dentro de él es capaz de otorgar vida eterna a las partículas indeferenciales que existen en la naturaleza. En otras palabras, dentro del hombre hay una piedra de toque que transforma en una sustancia similar a él todo lo que se pone en contacto con su persona. Como el universo está lleno de las chispas de las ruedas de Dios, también los elementos de la naturaleza están llenos con las chispas que se desprenden de las ruedas de vida, retorciéndose y girando dentro de los organismos más bajos de la naturaleza.

El hombre es un dios que se está haciendo; está mucho más cerca de la divinidad de lo que cree o de lo que le conviene creer. El infinito deseo de crear late en su sangre en la misma forma en que lo hace en el ser de la Deidad; en cada momento de su vida expresa las cualidades divinas de la creación. No sólo crea seres semejantes a él y perpetua su especie por media de la ley natural, sino que es también un creador en los planos más elevados de la naturaleza. Del mismo modo en que su organismo físico reproduce seres semejantes a él, también nacen de su ser otros hijos.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Los Espíritus de la Naturaleza son a veces visibles a simple vista, pero sólo pueden ser dominados por aquellos que controlan los elementos en los que estas entidades viven. Por consiguiente el poder del hombre sobre esos elementos le otorga el predominio sobre esos reinos. Según los antiguos, los elementales estaban originalmente bajo el dominio del hombre adámico, y están siempre sometidos a aquel que es dueño de su sustancia. Sirven con sinceridad, aunque no comprenden o reconocen las necesidades de la raza a la que sirven. Guiados por jerarquías más elevadas, estos seres son la base inteligente de los fenómenos naturales, y ayudan a implantar cualidades y poderes dentro de la planta, el mineral, el animal y el hombre.

Prácticamente toda la sabiduría oculta del mundo se basa en el conocimiento de los cuatro éteres y de sus poderes como factores en el desenvolvimiento de las combinaciones de formas. Los éteres en los cuerpos de los minerales, plantas, animales y el hombre, son la base de la diferenciación de estos reinos de vida. Sin su principio vital (que es, en verdad, el Hiram Abiff de la Masonería) la construcción del templo de las edades no podría proseguirse.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Los antiguos filósofos poblaron los elementos de la Naturaleza con razas y especies completamente desconocidas para el hombre común. Los sabios de todas las edades afirmaron que la Naturaleza obra a través de fuerzas inteligentes, y no a través de leyes mecánicas. Sobre esta hipótesis, fue construida la doctrina de los Espíritus de la Naturaleza y las larvas elementales. Paracelso, llamado el Hermes suizo, y el primer gran médico de los tiempos modernos, nos ofrece el más completo análisis de estas extrañas criaturas que viven, se mueven, y cuyo ser no es visto ni tampoco comprendido por el hombre mortal. Pese a ver todos los días sus obras, nunca se nos ha enseñado a conocer los trabajadores que, día y noche, actúan a través de las fuerzas más sutiles de la Naturaleza.

De acuerdo con las antiguas doctrinas, el universo tangible está compuesto de cuatro elementos principales. Estos cuatro elementos están regidos por los Señores de la Forma, a los que a veces se denomina Querubín de cuatro cabezas. El Querubín de cuatro cabezas apostado a las puertas del Jardín del Edén; el Querubín de cuatro cabezas que, con su otro hermano de creación, está arrodillado en el Asiento de Misericordia del Arca de la Alianza; las cuatro bestias del Apocalipsis; los cuatro aspectos de la gran esfinge asiria; el hombre-toro babilónico, todos simbolizan estos cuatro elementos primordiales.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Es una desgracia que una religión con las posibilidades culturales del cristianismo, muestre una actitud tan poco amigable hacia el desarrollo mental. Por dos mil años el cristianismo ha fruncido el ceño ante el progreso intelectual, marcando con desdén a la mente como una creación falsa, con la cual “Su Majestad Satánica” espera entrampar a la raza humana. Aunque es cierto que la mente inferior (o animal) es una real amenaza, es mucho más evidente la verdad de que los resultados de una mente iluminada son factores indispensables para el desarrollo de la civilización.

Semejante a algunas otras religiones, el cristianismo, en su apelación, es distinta y primariamente emocional. Aunque la naturaleza espiritual se expresa a si misma en forma más adecuada por medio de la naturaleza emocional trasmutada, también sabemos que la emoción no regenerada y sin trasmutar, ha dado como resultado exceso de bestialidad y derramamientos de sangre como lo fueron la Inquisición española y la noche de San Bartolomé.

Texto recomendado de la semana

Esta Semana les recomendamos el texto:

El hombre es parte del Todo. Su espíritu es parte del Espíritu Universal, su alma parte del Alma Universal, su mente parte de la Mente Universal y su cuerpo parte del Cuerpo Universal. Siendo una unidad en si mismo y existiendo, también, como parte de la gran Unidad combinada, el hombre está así relacionado con cada esfera y plano de conciencia, inteligencia y forma. Dios en el hombre es una parte del Único Dios. Es la misma naturaleza de Dios; porque la Suprema Divinidad existe sin sentido de separación como Uno en Todo y todo en Uno.

El nombre del déspota que gobierna cada castillo es “Yo”. Se relata en las Escrituras que parte de los ángeles se rebelaron contra Dios y establecieron un imperio rival, proclamando ser iguales a Dios. Y el Señor mandó contra los ángeles rebeldes a Miguel, el luminoso Arcángel del sol, quien, con su flamígera espada derrotó a los rebeldes y los arrojó junto con Lucifer, su príncipe, a las profundidades del Caos. Pareciera que estos ángeles rebeldes encarnaron en la forma de “Yoes” y están todavía intentando levantar su propio reino y ser tan poderosos como Dios, quien es su Causa común.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos e texto:

Para los platónicos, la razón era la suprema expresión del espíritu interno, y aquel que alcanzaba la altura de la razón pura podía discriminar entre lo falso y lo verdadero. La emoción era el enemigo de la razón porque desvía a la mente de su verdadero estado impersonal e imparcial.

En cierto grado el platonismo – igual que el buddhismo – es una filosofía de desapego. Busca la elevación de todas las relaciones del plano material al filosófico. Ambos, Platón y Pitágoras, creían que el vínculo de ideales filosóficos comunes son más estrechos y unen más que los de la sangre.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Vitrovius, describiendo los templos de los antiguos griegos, en su famosa obra sobre arquitectura, nota que en su construcción fueron empleados tres tipos distintos de arquitectura. A los dioses superiores y héroes erigieron edificios del orden dórico; porque siendo sólidos pero simples, eran considerados apropiados para las divinidades masculinas. A las diosas y deidades menores, erigieron estructuras del orden jónico; mientras que a las más etéreas y graciosas deidades – tales como Venus, Flora y las ninfas – se consideraba adecuado la erección de templos corintios.

Para los griegos, el templo representaba el símbolo del orden Universal. Los tres tipos de columnas diseñadas para soportar los techos de los templos, tipifican el triple poder de la mente que lo sostiene – el orden racional del mundo -.

Texto recomendado de la semana

Esta semana les recomendamos el texto:

Sólo cuando la mente confronta los problemas con humildad, reverencia y amor, puede lograr su solución perfecta. La ciencia moderna no comprende que la actitud del investigador influencia profundamente el resultado de la investigación. La simpatía no debe confundirse con entendimiento.

De algún modo misterioso, el leño, la piedra o la brizna de hierba sienten a aquel que los ama y sirve, y es a quien revelarán su naturaleza oculta. En estos últimos años, un gran hombre de ciencia hindú ha descubierto que las plantas realmente sienten, sufren y aman. Tenemos todavía que realizar que toda naturaleza vive y que sus secretos deben serle delicadamente evocados por el conjuro del amor, y no tratar de arrancarlos en la torpeza del entendimiento materialista